Lo que sientes tú, lo siente tu hijo: por qué gestionar tus propias emociones es crucial en la crianza
Hay momentos en los que tu hijo se desborda y, sin darte cuenta, tú también. La voz se tensa, el cuerpo se acelera, la paciencia se acorta. Aunque intentes disimularlo, algo cambia en el ambiente. No es casualidad. Los niños no solo escuchan lo que decimos. Perciben cómo estamos.


