Cómo acompañar una rabieta en público sin sentir vergüenza
Las rabietas en público no son iguales que las que ocurren en casa. No porque el niño sea distinto, sino porque el adulto lo es. Aparecen las miradas, el ruido, la sensación de estar haciendo algo mal delante de otros. Y, casi sin darnos cuenta, el foco se desplaza


