Jugando con las emociones: cómo el juego ayuda a tu hijo a entender lo que siente
Cuando un niño juega, muchas veces parece que solo está pasando el rato. Está en el suelo, repite el mismo juego mil veces, cambia las reglas sobre la marcha o se enfada si algo no sale como espera. Pero si te paras a mirar un poco más, ese juego
Cuando jugar funciona mejor que hablar: una forma sencilla de acompañar emociones
Hay niños que, cuando les preguntas qué les pasa, se quedan en blanco. No porque no tengan emociones, sino porque no saben cómo ponerlas en palabras. Cuanto más insistimos en hablar, más se cierran. Curiosamente, muchas veces es justo cuando dejamos de preguntar y empezamos a jugar cuando algo



