Reflexión: nadie nos enseñó a acompañar emociones
Con el tiempo, muchos padres llegan a una conclusión parecida: nadie nos enseñó a acompañar emociones. No de forma práctica, no en lo cotidiano, no cuando las cosas se ponen difíciles. Aprendimos normas, aprendimos a comportarnos, aprendimos a controlar lo que se veía desde fuera. Pero pocas veces alguien
Emociones intensas no significan niños difíciles
Hay niños que sienten fuerte. Mucho. Todo parece vivirlo a lo grande: la alegría, la frustración, el enfado, la tristeza. Y cuando eso ocurre, es fácil que aparezca una etiqueta que pesa más de lo que parece: “es un niño difícil”. A veces la decimos en voz baja. Otras



