Cuando jugar funciona mejor que hablar: una forma sencilla de acompañar emociones
Hay niños que, cuando les preguntas qué les pasa, se quedan en blanco. No porque no tengan emociones, sino porque no saben cómo ponerlas en palabras. Cuanto más insistimos en hablar, más se cierran. Curiosamente, muchas veces es justo cuando dejamos de preguntar y empezamos a jugar cuando algo


