Desarrollo infantil

  • Madre acompañando a su hijo en un momento tranquilo en casa, después de un enfado.

Frases que ayudan a un niño cuando está enfadado

Cuando un niño está enfadado, muchos adultos sienten una presión inmediata: “Tengo que decir algo que lo calme”. Y cuando nada parece funcionar, llega la frustración. No porque falten ganas, sino porque nadie nos enseñó qué palabras ayudan de verdad en esos momentos. Lo primero que conviene recordar es

  • Niño observando tranquilamente por la ventana en casa, mostrando un momento de reflexión emocional.

Emociones intensas no significan niños difíciles

Hay niños que sienten fuerte. Mucho. Todo parece vivirlo a lo grande: la alegría, la frustración, el enfado, la tristeza. Y cuando eso ocurre, es fácil que aparezca una etiqueta que pesa más de lo que parece: “es un niño difícil”. A veces la decimos en voz baja. Otras

  • Niño dibujando tranquilamente en casa mientras un adulto permanece cerca, después de un momento intenso.

Cuando un niño “se porta mal”: qué emoción puede haber detrás

Hay una frase que muchos padres repiten sin pensar demasiado: “Se está portando mal”. A veces la decimos cansados, otras frustrados, otras simplemente porque no encontramos una mejor. Pero detrás de esa frase suele haber una situación más compleja de lo que parece. Un niño que grita, pega, desafía

  • Adulto acompañando a un niño, apoyando su desarrollo emocional.

Por qué los niños no saben explicar lo que sienten

Muchos padres comparten la misma sensación en algún momento: “Si me dijera qué le pasa, podría ayudarle”. Pero lo que suele ocurrir es lo contrario. El niño llora, se enfada, se bloquea o reacciona de una forma que no encaja con lo que acaba de pasar y, cuando intentamos

  • Niño jugando tranquilamente mientras un adulto lo acompaña, representando el acompañamiento emocional en la infancia.

Las emociones básicas en los niños (y cómo aparecen por edad)

Cuando hablamos de emociones básicas en los niños, muchas veces imaginamos algo parecido a un listado: alegría, tristeza, miedo, enfado. Como si cada emoción apareciera de forma clara y ordenada, y el niño supiera distinguirlas igual que un adulto. En la práctica, no ocurre así. En los primeros años,